Dicen que era el segundo cañón mas profundo del mundo pero una nueva medición le ha otorgado el merito de ser el primero. 4.050 m de profundidad y mas de 100 km. De longitud, rodeado de picos como el Ampato hacen de este cañón una de los mejores maravillas naturales de este planeta.
Salimos equipados y con frió alrededor de las 6:00 a.m. en dirección a Chibay (3 horas) para llegar a Cabanaconde (3 horas mas) punto de partida de nuestra aventura.
Después del almuerzo tradicional a eso de las 13:30 el grupo compuesto por Chemin el guía nativo (Tapay) , Bettsy, joven peruana (Tacna) cuyo destino próximo será Bolivia, Sarah, maestra de nacionalidad americana (vamos! gringa!), y Mayam e Ivan una pareja de ex-militares hebreos, y por supuesto el menda, emprendimos la bajada al cañón.
Casi cuatro horas de bajado por senderos serpenteantes, donde de repente podías ser adelantado por mulas de carga, única forma de transporte a los pueblos de la orilla del Colca. Pero lo mejor sin duda es ver de repente y digo de repente a muchachos del lugar que bajaban totalmente en recto cual piedra desprendiéndose. De hecho son capaces de hacer el recorrido de bajada en 20 minutos (joder! Si no lo veo no lo creo! Están locos! Son genios!)
Tras el sufrimiento incansable de nuestras rodillas soportando durante tanto tiempo nuestro propio peso, un puente colgante de aproximadamente 20 metros de longitud y un guarda que te obliga a rellenar el libro de la estadística de viajeros, nos dan la bienvenida.
Quince minutos después, tras un corto descanso, llegamos al refugio. Chozas de madera, camas confortables y cena tradicional son la merecida recompensa a tan dura experiencia.
Después del almuerzo tradicional a eso de las 13:30 el grupo compuesto por Chemin el guía nativo (Tapay) , Bettsy, joven peruana (Tacna) cuyo destino próximo será Bolivia, Sarah, maestra de nacionalidad americana (vamos! gringa!), y Mayam e Ivan una pareja de ex-militares hebreos, y por supuesto el menda, emprendimos la bajada al cañón.
Casi cuatro horas de bajado por senderos serpenteantes, donde de repente podías ser adelantado por mulas de carga, única forma de transporte a los pueblos de la orilla del Colca. Pero lo mejor sin duda es ver de repente y digo de repente a muchachos del lugar que bajaban totalmente en recto cual piedra desprendiéndose. De hecho son capaces de hacer el recorrido de bajada en 20 minutos (joder! Si no lo veo no lo creo! Están locos! Son genios!)
Tras el sufrimiento incansable de nuestras rodillas soportando durante tanto tiempo nuestro propio peso, un puente colgante de aproximadamente 20 metros de longitud y un guarda que te obliga a rellenar el libro de la estadística de viajeros, nos dan la bienvenida.
Quince minutos después, tras un corto descanso, llegamos al refugio. Chozas de madera, camas confortables y cena tradicional son la merecida recompensa a tan dura experiencia.
Hast…
